El Congreso

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El lema escogido por la Comisión de Medio Ambiente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos para el IV CONGRESO DE INGENIERÍA CIVIL, TERRITORIO Y MEDIO AMBIENTE: ”Litoral, ordenación y modelos de futuro”, es especialmente oportuno y procedente. Transcurridos más de 20 años desde la promulgación de la Ley de Costas, es conveniente y oportuno analizar las fortalezas y debilidades de la Ley  así como los resultados de su aplicación. Debemos debatir con rigor en un marco profesional, mutidisciplinar y abierto a todas las sensibilidades para así poder trasladar las conclusiones y recomendaciones a la sociedad, Administraciones, parlamentarios, etc.

Dadas las especiales características de nuestra costa, la presión a la que se ha visto y se ve sometida y la fragilidad y complejidad de la misma, parece oportuno en este momento establecer unas reglas de actuación fruto de una experiencia y de unos conocimientos científicos acumulados en las últimas décadas.

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La compleja ordenación vigente, con legislación europea, estatal y autonómica,  y la distribución de competencias entre las Administraciones, obligan a una  mayor coordinación y a plantear la gestión del litoral de manera distinta. Lo que empezó siendo un problema de dinámica litoral se ha convertido en un auténtico problema de ordenación del territorio en el sentido amplio de la palabra.

En un pasado más o menos reciente, las variaciones de la dinámica litoral y la disminución de aportes sedimentarios nos han llevado a un escenario de erosión costera bastante generalizado. Si a este escenario añadimos las consecuencias del cambio climático, la situación no parece que pueda mejorar sin una decisiva intervención.  Es tiempo de mirar al futuro de frente y aportar algunas soluciones al complejo problema de la ordenación del litoral desde las discusiones suscitadas en este Congreso y sus conclusiones.

En la costa confluyen dos intereses principales que no podemos evitar y que  han de ser conciliados. Por una parte la, así llamada, “centrifugación” de la población española hacia el litoral (con todo lo que esto conlleva), y por otra, la creciente conciencia ambiental de nuestra sociedad y la necesaria aplicación de criterios de sostenibilidad. El turismo y sus repercusiones entran de lleno en esta conciliación, sin olvidar, claro está, su primordial contribución a la renta nacional. La ciudad de Málaga en el corazón mismo de la Costa del Sol es paradigma mundial de nuestro turismo, y por tanto, marco incomparable para este Congreso.